Pasión por Frida - Correspondencia de la pintora - Desde Jalisco

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Pasión por Frida - Correspondencia de la pintora

jueves, enero 21, 2010

"Te beso las manos, chula, y la pata trunca, no sabes cuánto te echo de menos con tus enaguas tepehuanas y tus labios de carne viva", escribió el doctor Leo Eloesser a Frida Kahlo el 15 de agosto de 1941, en una carta que revela la pasión que le inspiraba la pintora.

Por primera vez, un libro reúne la correspondencia que mantuvieron Eloesser y la artista, 23 misivas de ida y vuelta que ahora fueron publicadas en "Querido Doctorcito. Frida Kahlo y Leo Eloesser. Correspondencia", obra coeditada por El Equilibrista, Conaculta, la UNAM y el Fideicomiso Diego Rivera y Frida Kahlo.

"A partir de la correspondencia que Frida le dirigió a Leo, y ahora con las que él le mandó, es posible confirmar que, en su última etapa, la relación médico-paciente adquirió un tinte afectivo más allá de lo amistoso", señala Teresa del Conde, quien fue la curadora de los documentos de Kahlo que se exhiben en la muestra Tesoros de la Casa Azul. Frida y Diego.

Dentro del archivo de Diego Rivera y Frida Kahlo abierto en la Casa Azul, después de permanecer guardado medio siglo, fueron halladas las cartas que el doctor de origen alemán envió a la artista durante un lapso de 20 años.


"Son escritos realizados en medio de la vida ajetreada de Eloesser. Narra sus experiencias en Rusia, en China, pero se da tiempo para dirigirse cariñosamente a 'su querida Frieda'", explica el editor Juan Pascoe, propietario de las cartas que Kahlo envió a su doctor, dadas a conocer en 2004.

Corría la década de los 30 cuando Kahlo, en San Francisco, decidió escribir a Eloesser, quien fuera jefe de cirugía en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford y cirujano osteópata. Un año antes, Diego Rivera los había presentado en Cuernavaca.

En términos artísticos, advierte Del Conde, la correspondencia no arrojará mucha información, pero sí en lo referente a la ideología de la pintora.

"El cambio radical hacia Trotsky no ocurre tras su asesinato, sino que Frida se vuelve estalinista hasta que Diego Rivera incide en ello. Además, se muestra una Frida interesada en la causa anarquista, de ahí la ayuda que le pide a Eloesser (para facilitar el exilio de militantes)".

A los 56 años, narra Del Conde, Eloesser se alistó como médico voluntario de las tropas republicanas, en la Guerra Civil española, y después de la Segunda Guerra Mundial llevó a cabo una misión humanitaria en China por conducto de las Naciones Unidas, sin que se interrumpiera la correspondencia.

Querido Doctorcito... retrata también el acercamiento de carácter clínico entre Kahlo y Eloesser, que dio inicio a su intercambio epistolar, iniciado el 15 de junio de 1931, y concluido 20 años después.

"Los diagnósticos de Eloesser no fijan la atención en el accidente (del tranvía), sino en su padecimiento de espina bífida y la escoliosis. Él objeta la gran cantidad de consultas médicas a las que se somete por recomendación de sus amigos", indica la historiadora del arte.

Pero las confesiones del "aborto de Detroit", en el que Kahlo pierde el hijo que esperaba de Rivera, donde pide consejo al médico, y aquellas relacionadas con su divorcio, contándole sus sentimientos, son los momentos de mayor relevancia en la correspondencia.

"Luego se acaba porque Eloesser viene a México y pueden verse. Además, Kahlo ya no está muy entusiasmada con él; entra en escena el doctor Farril. Cuando sobreviene la amputación (de la pierna), Eloesser ha desaparecido".

Querido Doctorcito... reproduce también dos obras que Diego Rivera y Frida Kahlo obsequiaron a Leo Eloesser (1881-1976): La tortillera, del artista, y Retrato del doctor Leo Eloesser, de la pintora.

Las cartas de Kahlo le fueron obsequiadas al impresor Juan Pascoe por Joyce Campbell, la pareja del médico.

"Fuimos buenos amigos, nos prestábamos libros. Ella me dio el de Hayden Herrera, donde menciona las cartas de Frida a Leo, que ella tenía. Se las pedí, pero me las negó, por considerarlo una falta de respeto. En 2002, a la edad de 87 años, Joyce vino a Tacámbaro y me las entregó", recuerda Pascoe.

Para el editor, Eloesser fue un hombre culto que buscó mejorar la vida de los campesinos, además de líder de la comunidad de extranjeros que residió en Tacámbaro desde 1954.

Fuente: Infosel Financiero.

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2 Comentarios

  1. Amiga
    Frida es una de mis musas.
    Los invito a ver mi exposición del Día Internacional de la Mujer en mi Flickr
    http://www.flickr.com/photos/yvone/galleries/72157623569293996/
    Parabéns!

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  2. Obrigado, Santinha:
    Tentando escrever em seu idioma:
    Eu percebi ... fato de Frida foi o que me levou para o seu blog.

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